El CEO de Delta, Ed Bastian, participó junto a Poppy Harlow en CNN Newsroom el pasado martes 9 de febrero para conversar sobre la extensión del bloqueo de asientos centrales de Delta, las licencias de la industria y la posibilidad de que se requieran pruebas negativas de COVID-19 para los viajeros aéreos domésticos.

Bastian habló sobre la decisión de Delta de ser la única aerolínea de Estados Unidos que continuará brindando más espacio a los clientes al extender el bloqueo de asientos centrales hasta el 30 de abril de 2021. Durante la pandemia, la aerolínea ha priorizado la salud y seguridad de sus clientes y empleados para garantizar que quienes deseen viajar puedan hacerlo con confianza, siempre anteponiendo las personas a las ganancias.

“Si bien la satisfacción del cliente en Delta siempre ha sido fuerte, hemos visto durante el último año que es aún mayor. Sabemos que bloquear los asientos centrales es una de las cosas que las personas realmente valoran cuando, ante una pandemia, toman la decisión de viajar en Delta”, mencionó Bastian. “Es caro para nosotros, no hay duda al respecto. Pero, curiosamente, en el trimestre más reciente que registramos hace un par de semanas, Delta en realidad tuvo más ingresos en promedio que cualquiera de nuestros competidores promedio en la industria, a pesar de que teníamos un 20 por ciento menos de asientos disponibles para la venta. Por lo tanto, las personas están priorizando, como deberían, su salud, seguridad y comodidad mientras viajan, y estamos obteniendo una recompensa significativa por viajar en Delta”.

Recientemente, Delta se hizo cargo de parte de la terminal C en el Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta y la convirtió en un centro de vacunación para empleados. Las vacunaciones a los empleados cualificados de Delta con sede en Georgia y los trabajadores comunitarios del aeropuerto de 65 años o más comenzaron oficialmente el lunes, 8 de febrero. La aerolínea pronto comenzará, además, a ofrecer vacunas para la misma población de personas en el Delta Flight Museum.

"Estamos trabajando en estrecha colaboración con el Departamento de Salud de Georgia", comentó Bastian. "Creo que las empresas estadounidenses realmente necesitan apoyarse durante los próximos meses para tratar de que la distribución de las vacunas sea mucho más rápida”.

Si bien algunos ya han comenzado a discutir sobre si las aerolíneas deberían obligar a los empleados de primera línea a vacunarse, Bastian cree que es demasiado pronto para hablar sobre ello. Asimismo, Bastian expresó que los empleados de Delta no están en peligro de licencia al 1° de abril.

También se le consultó a Bastian sobre si se deberían exigir resultados negativos de la prueba COVID-19 para viajes aéreos domésticos. Si bien Delta apoya firmemente los esfuerzos para contener el virus, una obligación de prueba para los viajes aéreos domésticos no es favorable porque establecería estándares inalcanzables para proteger la salud pública, agotaría los recursos de prueba para aquellos que realmente lo necesitan y haría poco para frenar aún más la transmisión de COVID-19. Bastian señaló que tal requisito retrasaría la recuperación del sector hotelero al menos un año más.

“En primer lugar, estamos transportando, como industria estadounidense, a más de un millón de personas por día en promedio y ese número está comenzando a crecer nuevamente, lo que nos agrada ver. El transporte aéreo a nivel nacional es la forma de transporte más segura. Los incidentes de propagación a bordo de cualquiera de nuestros aviones son absolutamente mínimos. De hecho, hay muy, muy pocos casos documentados a nivel mundial, no solo a nivel doméstico”, dijo Bastian durante su conversación con Harlow. “Además, se quitaría a esas personas aproximadamente el 10% de los recursos que este país necesita para hacer pruebas a los enfermos. Es difícil conseguir pruebas. Todavía hay días de retraso, y creo que sería una pesadilla logística".

Vea la entrevista completa arriba o en el enlace aquí.

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