Moody’s Investors Service validó el desempeño de los 80.000 empleados de Delta en el mundo y la disciplinada estrategia financiera de la compañía al subir la calificación de la deuda de Delta a Baa3, un nivel de grado de inversión.

Delta es la primera aerolínea global de los EE.UU. en haber restaurado su calificación a un nivel de grado de inversión, de acuerdo a una importante firma de calificaciones.

"Este es un logro importante para los 80.000 empleados de Delta en todo el mundo y es un resultado directo de su duro trabajo", dijo Paul Jacobson, vicepresidente ejecutivo y director financiero de Delta. "Nuestra cultura enfocada en el empleado está impulsando un retorno de dinero superior que nos ha permitido reducir la deuda, invertir en el negocio y contar con dinero en efectivo para devolver a los accionistas en un balance equilibrado".

Desde 2009, Delta ha reducido su deuda en más de $10 billones de dólares y aplicado una estrategia muy disciplinada en todo el despliegue de capital, mejorando los márgenes operativos y aprovechando la capacidad de innovación de su gente.

"Creemos que Delta seguirá gestionando con eficacia su red y sus operaciones, y se basará en una estrategia de crecimiento con eficiencia de capital para mantener un margen operativo competitivo con el flujo de caja libre, como líder en la industria y con una comparación favorable respecto de otras empresas con una calificación de grado de inversión", dijo el oficial sénior de crédito de Moody’s, Jonathan Root, en un comunicado de prensa.

Root citó la reducción de la deuda en curso de Delta, su rentabilidad pretendida sobre el capital invertido, el uso de flujo de efectivo libre para la recompra de acciones, así como la contribución de  $1 billón de dólares anuales a sus planes de pensiones.

Declaraciones prospectivas

Las declaraciones en esta actualización a inversionistas no son hechos históricos, incluyendo declaraciones con respecto a nuestros estimados, expectativas, creencias, intenciones, proyecciones o estrategias para el futuro, que pueden ser "declaraciones prospectivas" tal como se define en la Ley de Reforma de Litigios sobre Valores Privados de 1995. Todas las declaraciones sobre el futuro implican varios riesgos e incertidumbres que podrían causar que los resultados reales difieran materialmente de las estimaciones, expectativas, creencias, intenciones, proyecciones y estrategias reflejadas en o sugeridas por las declaraciones prospectivas. Estos riesgos e incertidumbres incluyen, pero no se limitan al costo del combustible de aviación, al impacto que nuestras deudas puedan tener con respecto a los planes de pensiones, el impacto de depositar una garantía en relación con los contratos de cobertura de combustible, el impacto que nuestra deuda pueda tener en nuestras actividades financieras y de operación y de nuestra capacidad de incurrir en deuda adicional, las restricciones que los convenios financieros en nuestros acuerdos de financiación tendrán en nuestras operaciones financieras y de negocios, riesgos relacionados a la operación de nuestra refinería de petróleo, asuntos laborales, interrupciones o rupturas en el servicio en los aeropuertos que nos sirven como base de operación, nuestro aumento en la dependencia de la tecnología en nuestras operaciones, nuestra capacidad para retener directivos y empleados clave, la capacidad de nuestros procesadores de tarjetas de crédito para tomar importantes retenciones en determinadas circunstancias, los posibles efectos de los accidentes con nuestros aviones, los efectos del clima, los desastres naturales y la estacionalidad en nuestro negocio, los efectos de la rápida propagación de enfermedades contagiosas, los efectos de atentados terroristas, y las condiciones de competencia en la industria aérea.

Información adicional sobre los riesgos e incertidumbres que podrían causar las diferencias entre los resultados reales y las declaraciones prospectivas se encuentran en nuestra declaración con la comisión de Securities y Exchange, incluyendo nuestro Informe Anual en Formulario 10-K para el año fiscal que terminó el 31 de diciembre 2014. Se debe tener cuidado de no depositar una confianza indebida en nuestras declaraciones prospectivas, que representan nuestros puntos de vista solo hasta el 16 de febrero de 2016 y los cuales no tenernos planes de actualizar.     

 

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